motivarPara un maestro es fácil encomiar o dirigir palabras de aliento a sus alumnos destacados, pero es más importante comunicar expectativas y pensamientos positivos a aquellos que son lentos, parecen desmotivados o batallan con las materias. Muchas veces, una sola palabra puede representar la diferencia para estimular el desempeño.

La importancia de que los estudiantes piensen que su maestro cree en ellos se confirmó en un reciente estudio experimental, en el que participaron cientos de estudiantes de secundaria en la materia de lengua. Todos ellos escribieron un ensayo y recibieron de sus maestros un diagnóstico crítico. A esta re alimentación se agregó una frase extra, pero solo para la mitad de los estudiantes. Un año después, sin que los maestros supieran quienes recibieron la frase, esos alumnos lograron niveles significativamente más altos. La frase adicional fue la siguiente: “Te escribí estos comentarios porque yo creo en ti”.

Jo Boaler, profesora de educación matemática en la Universidad de Stanford, está convencida de cuán importante es que todos los alumnos sepan que sus maestros creen en ellos. Sin embargo, como madre le tocó vivir una experiencia en el sentido opuesto, cuando su hija de cinco años le contó que su maestra le daba a otros compañeros problemas matemáticos más difíciles que a ella, lo que le llevó a concluir que la maestra no creía que tuviera potencial y minó su confianza durante mucho tiempo. La maestra nunca lo dijo explícitamente, pero el mensaje llegó con claridad. Desde entonces, Boaler se opone a la división en los grupos por niveles de aptitud.

Los padres pueden contribuir a fomentar la seguridad de sus hijos desde temprana edad propiciando un ambiente estructurado en casa. Al respecto, la psicóloga Leticia Valero, fundadora de Educando en Conciencia, nos dice que “En general, un niño seguro es un niño que está rodeado de un ambiente predecible. Predecible desde el punto de vista que tiene rutinas, que lo que ocurre en casa es bajo un marco de estructura y por otro lado un niño cuyos adultos alrededor tienen conductas y comportamientos predecibles. Cuando un papá es muy amable un día y al otro grita, eso hace que el niño se desconcierte y que viva alterado por no saber que viene después en cuanto al comportamiento de sus padres. Confiar en nuestros niños los hace seguros también. El confiar en que van a poder, el confiar en que son fuertes y pueden superar obstáculos les va dando seguridad. Cuando un padre ve frágil a su hijo, cuando lo ve débil, así se verá el niño y así va a actuar”.

Expresar y demostrar confianza en los niños puede impulsar su desempeño escolar