habilidadesSabemos que, por sí solas, las buenas calificaciones no son garantía para obtener un buen empleo o alcanzar el éxito en la vida. Vivimos en sociedad, en comunidad, y necesitamos formar ciudadanos que sepan desarrollar relaciones e ideas tanto en la escuela como fuera de ella.

No se trata solamente de acumular conocimientos sino de saber qué hacer con ellos. La prueba PISA –en la que México se ubica entre los resultados más bajos–, no mide competencias curriculares, sino que evalúa lo que el estudiante puede hacer de lo que aprendió y está muy centrada en sus capacidades intelectuales, de razonamiento, de solución de problemas y de pensamiento crítico.

¿Qué otras habilidades debemos entonces cultivar en nuestros hijos además de las académicas? Las psicólogas Kathy Hirsh-Pasek y Roberta Golinkoff, profesoras en las universidades de Temple y Delaware, respectivamente, proponen las que denominan las seis C’s: colaboración, comunicación, contenido, pensamiento crítico, innovación creativa y confianza.

Estas habilidades, dice Hirsh-Pasek, se interrelacionan y se construyen entre sí. La colaboración es fundamental, desde llevarse bien con los demás hasta controlar los propios impulsos; es construir una comunidad y experimentar diversidad y cultura. La comunicación requiere de interlocutores y abarca hablar, escribir, leer y el casi desaparecido arte de escuchar. El contenido se construye sobre la comunicación. No es posible aprender nada si no has aprendido cómo comprender el lenguaje o cómo leer. El pensamiento crítico depende del contenido, ya que no es posible navegar grandes masas de información si no tienes nada hacia donde navegar. La innovación creativa requiere que sepas algo. Necesitas saber algo lo suficientemente bien para hacer algo nuevo. Y, finalmente la confianza, que resulta esencial para tomar decisiones.

En el ámbito escolar, Fernando Reimers, académico e investigador de la escuela de graduados en educación de Harvard, sostiene que es posible enseñar en las escuelas las competencias y habilidades que importan y sirven a las personas para algo, y las agrupa en tres categorías: Cognitiva, en donde considera que es necesario pasar en las aulas del conocimiento que se imparte al razonamiento superior. En esta esfera se ubican también innovación y creatividad que, en su opinión, no están planteadas en la agenda, por lo menos, en las escuelas públicas. La Convivencia, que incluye trabajar en equipo, relacionarse con los demás, escuchar, comunicarse, negociar, aceptar y valorar las diferencias y, tener empatía con los demás. También abarca las capacidades para el liderazgo: asumir responsabilidad de problemas de la esfera pública, tomar conciencia de que ser ciudadano implica mejorar las condiciones de las comunidades de las que se es parte. Por último, la tercera categoría se relaciona con Conocerse a uno mismo e incluye competencias como la perseverancia ante la adversidad y la capacidad de controlar los propios impulsos, así como también la capacidad de reflexionar, de aprender de la propia experiencia y la de fijarse metas.

La UNESCO, por su parte, postula la necesidad de aprender a aprender, para poder aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida. Esto implica el desarrollo de la capacidad del alumno para reconocer su proceso de aprendizaje, aumentando así su eficacia, rendimiento y control sobre el mismo.

Aunque el conjunto pudiera parecer bastante extenso, los padres pueden desde temprana edad comenzar a fomentar estas habilidades en los hijos. Hirsh-Pasek y Golinkoff aseguran que la convivencia cotidiana ofrece muchas oportunidades. Sugieren, por ejemplo, no responder a toda pregunta, sino ayudarles a descubrir ellos mismos la respuesta. La interacción social entre hijos y padres ayuda a preparar al niño para el desarrollo de estas habilidades, a que entiendan cómo piensan otras personas y a descubrir que hay más de una forma de hacer las cosas.

Habilidades No Académicas Para Encaminar a Los Hijos Al Éxito