traumaTodos en algún momento experimentamos ansiedad y para ello no faltan motivos: el tráfico vehicular, las cuentas pendientes por pagar, el Metro que se retrasa o viene a reventar, un examen, el novio que no llama, una entrevista de trabajo, el hijo que no se reporta… la lista es infinita.

Mientras que los adultos tenemos formas de racionalizar y controlar estas situaciones, con los niños no ocurre lo mismo; ellos requieren de lo que los especialistas llaman contención para evitar que la ansiedad se desborde e invada otros ámbitos de su vida.

Pero vayamos por partes. ¿Qué es la ansiedad? Se le puede definir como la aprensión o el temor excesivo sobre circunstancias reales o imaginarias y se caracteriza por la preocupación o inquietud desmedida sobre situaciones con resultados inciertos.

Entre las causas de la ansiedad en los niños habría que mencionar en primer término la que les transmiten sus propios padres. No podemos esperar que el niño tenga un día normal en la escuela si para llegar a ella el padre repite sin cesar “te dije que te acostaras más temprano… vas a llegar tarde otra vez”, se pasa dos semáforos en rojo, conduce como energúmeno y toca el claxon queriendo que le abran el paso como a una ambulancia.

Padres que discuten, problemas económicos, exigencias académicas, el bullying escolar, un cambio de casa, de escuela, la llegada de un hermanito, la exclusión de un grupo, una tarea, pueden ser motivo de ansiedad. Todo esto genera incertidumbre en la percepción del niño y los niños requieren de seguridad, de saber qué va a pasar.

Según la Encuesta Nacional de Epidemiología del Instituto Nacional de Psiquiatría, el 14.3% de los niños experimentan ansiedad en algún momento; el 8% de los niños entre 3 y 12 años manifestarán un trastorno de ansiedad que hay que atender. El no hacerlo a tiempo puede derivar en problemas de depresión o consumo de sustancias.

La psicoterapeuta Karina Trápaga señala algunas de los síntomas de ansiedad en los niños: en el aspecto físico pueden manifestarse como dolor de estómago, sudoración, nerviosismo, palpitaciones, dolor de cabeza o dificultad para conciliar el sueño. En el ámbito social puede haber una negativa a la convivencia, a saludar, a ir al colegio, o comportamientos agresivos, baja en el rendimiento académico; mientras que en lo familiar, surgen conflictos entre hermanos, se rompen las reglas de la casa.

Un caso extremo es el que Sandra Schaffer, especialista en neurociencia, denomina el miedo al miedo; el cual surge de una situación de peligro real que produce miedo, pero que una vez superada, la mente comienza a anticipar situaciones que no son reales, un miedo a lo que va a pasar cuando ni siquiera está pasando.

Según un estudio realizado con niños mexicanos de 5º y 6º de primaria, la ansiedad puede afectar procesos cognitivos como la atención, la memoria y la concentración, e interferir en el desempeño académico. Por ello, aunque en la escuela es común que se confunda la ansiedad con déficit de atención, conviene tener un diagnóstico preciso por parte de un especialista antes de recurrir a otros tratamientos.

La ansiedad necesita ser contenida y para ello, los padres deben estar atentos a los síntomas y a las causas que los generan. Los niños requieren de información, de explicaciones, de seguridad.

La contención tiene mucho que ver con saber escuchar: no adelantarnos, no interrumpir, no enjuiciar, no regañar, permitirles que saquen lo que sienten. Muchas veces, un abrazo, un beso y permanecer en silencio son suficientes para abrir la puerta a la comunicación.

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Referencias:

La ansiedad en niños mexicanos de primaria, Variables personales, escolares y familiares (rieoei.org/rie66a03.pdf)

http://www.psicologiaencubas.com/2012/02/como-ayudar-los-ninos-con-ansiedad.html

bbmundo: ¿ansiedad en niños?

La Ansiedad En Los Niños